¡Por una sociedad con sentido!

Cada época tiene sus propios desafíos, cada generación crece arrastrando una problemática que requiere de nuevos enfoques y nuevas soluciones para no convertirse en un conflicto que derive en la destrucción de la persona y su entorno. 

En este siglo XXI que nos toca transitar, el ser humano debe enfrentarse a  un mal endémico que  crece desmesuradamente allí donde encuentra un terreno fértil. Este mal ciega la voluntad de la persona, la vuelve apática, depresiva, agresiva o incluso dependiente de sustancias que engañan sus sentidos durante un corto período de tiempo, para después dejarla sumida en la culpa y la desesperación. Quizá esta silenciosa epidemia no tenga tantos titulares en los periódicos y no sea la noticia con la que abren los telediarios, sin embargo, este mal está en la base de los conflictos que destruyen los valores, corroen las relaciones y minan por completo el equilibrio natural de una vida sana, me refiero al VACÍO EXISTENCIAL. 

La violencia, el consumo de drogas, el alto índice de suicidios o de personas que cursan períodos depresivos son claros síntomas de una sociedad enferma por falta de sentido y esta falta de sentido puede tener su origen en alguna de estas situaciones: Leér mas…

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