Amo mi trabajo pero odio a mi jefe

Por: Cristian Salomoni

Según una estadís ca un gran porcentaje de la insa sfacción que se produce en el trabajo se debe a la mala relación que tenemos con nuestro jefe. De hecho, hay quien dice que un empleado no deja el tra- bajo sino que huye de sus jefes.

Hace una semana publiqué en Wall Street Internacional España un ar culo muy per- sonal donde expliqué mi (segunda) mejor decisión más certera de mi vida (la prime- ra fue la de mudarme a España): mandé a tomar viento a mi jefe. Llevaba dos años y pico en una empresa donde me encanta- ba trabajar y donde los resultados de mi trabajo eran buenos a pesar de los errores humanos que todos cometemos, pues to- davía no somos robots.

Es una pena que me haya cruzado con un jefe tan majo que me hizo la vida imposible hasta tener que medicarme y, por úl mo, empujar- me a par r.

No sé si conocéis la película “El diablo viste de Prada”, pues si la visteis y sabéis la per- sonalidad de Miranda Presley, podéis ima- ginar cómo era mi día a día… No me faltan anécdotas para describir la personalidad de mi jefe, creo que aquí no es el si o opor- tuno pero sí que servirían para escribir un libro.

Mi jefe carecía de empa a. Su po de co- municación era seca y con gritos, vanidoso, se creía omnipotente, tenía un ego super- la vo, controlador, siempre intentando en- gañar para su interés, con una mentalidad de empresa de los años 50, desagradecido, con un diferente concepto de “entrega” al trabajo, nadie sabía de verdad lo que ha- cía o qué tarea desempeñaba y si de ver-

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