EXPOSICIÓN EL COLOR DE GUATEMALA DE ANA MARIA DE RADEAMANN EN GALERÍA DEL CENTRO DE FUNDACIÓN G&T CONTINENTAL

 

Fundación G&T Continental inicia un nuevo año, en el que a lo largo del mismo estará conmemorando su 25 aniversario de promover el desarrollo, conservación y divulgación del arte, el patrimonio y en general de la cultura de Guatemala.

Galería del Centro abre con la exposición “El color de Guatemala” obra de toda una trayectoria de la artista guatemalteca Ana María de Rademann.

La muestra va acompañada de un catálogo con textos de Guillermo Monsanto y se transcriben algunos de ellos acá para un breve acercamiento con Ana María de Rademann y su obra.

 

Sobre la muestra

Este reencuentro con óleos creados en distinto momento, dispersos en los salones familiares, deja clara sus emociones. El amor por la naturaleza. Por la ciudad colonial de Antigua. Por las flores. El color. Es en esencia, un diálogo entre la artista, sus intereses y la capacidad del público de apreciar la belleza traducida a un formato bidimensional. Es una explosión de técnica y estilo. De entereza y perseverancia. De fuerza, delicadeza, pasión, fragilidad.

 

El agua es eso, una fuente luminosa incitante y fresca; vibra intensamente. Espejo de los cielos chapines. Su flora, el paisaje agreste, los accidentes que éste presenta y el contraste de la vida abriéndose paso entre los peñascos, suma emociones texturizadas para los ojos observador. Transmite sus impresiones personales sobre la grandiosa naturaleza guatemalteca, sus aldeas, e iglesias, que no retiene en el lienzo con minuciosidad fotográfica, sino con un toque impresionista.

 

La pintura de Ana María de Rademann es pigmento, conocimiento de mezclas que surgen en el momento. Su espátula, el pincel cuando lo usa, una herramienta terminal de su cerebro creativo, de sus ojos observadores, de su corazón intenso.

La obra de Ana María de Rademann es, en pocas palabras, el color de Guatemala.

 

Sobre la artista

Una buena forma de percibir el rango de un artista es a partir de los escenarios que validan su trabajo. En el caso de Ana María de Rademann destaca como uno de los principales Juannio, aunque, como se verá más adelante, no es el único de esa categoría que ha promovido su obra.

 

La primera vez que aparece reseñada fue en 1979. La obra, una naturaleza muerta que tituló Matilisguates y Jacarandas. Estas composiciones, las de ramos de flores, la volvieron una artista muy popular debido al colorido y sentimiento estético expresado en ellas. De hecho, en la exposición del 2018 que acompaña el catálogo, hay 13 piezas que representan sus exploraciones en el campo.

 

Rademann ha compartido su labor en los círculos artísticos relevantes de su tiempo: subastas, galerías de arte, salones nacionales. Hay que destacar, sin embargo, que sus aciertos han relucido a partir de la práctica individual y que, en el mundo del coleccionismo, esta individualidad se aprecia por encima de muchos otros aspectos.

 

Algunos textos sobre la obra

Los paisajes de Ana María de Rademann, deben su expresividad al color profundo e intenso, a las evocadoras texturas y a una composición sencilla que combina elementos dinámicos al frente (generalmente vegetales) con segundos planos estáticos y distantes, usualmente con volcanes o iglesias. Esta impresión de lejanía da a sus creaciones un sutil sentido nostálgico. Juannio (1989)

 

…Sus óleos son naturaleza viva que vibra permanentemente en juegos multicolores que señalan dos estaciones muy marcadas, el invierno y el verano… Nos deja imágenes espontáneas que obligan a reflexionar en la belleza de las mismas, en unas ágil y fresca y en otras dulce y serena. María Urruela de Quezada (1983)

 

Ana María de Rademann la pintora, la esposa, la madre, la abuela y la amiga maravillosa está en cada una de sus obras: su alegría, su color fuerte y fresco, sin empastes, su transparencia, su creatividad. María del Carmen de Blasberg (2017)

 

En cada cuadro de Ana María de Rademann, la naturaleza no está presa en la forma que la reproduce. Es nueva y me atrevería a llamarla la “naturaleza propia del cuadro”. El observador no necesita puntos de referencia con el mundo exterior; hay un mundo pictórico que habla por sí solo. Salvador Aguado-Andréut (1977)

 

 

Algunas de sus exposiciones

Es materialmente imposible seguir un recorrido fehaciente de sus presentaciones colectivas. Como buena artista se enfocó más en su trabajo que en documentarlo. De allí que, si no se realiza una concienzuda visita a la Hemeroteca Nacional, es casi imposible reconstruir su nutrida actividad. Los catálogos que han llegado al presente tampoco son abundantes en información.

 

Las exhibiciones personales fueron ocho: Asociación Tikal, 1975; Galería el Dzunún, 1976; Galería 1-2-3 (El Salvador, San Salvador), 1977; ENAP, 1977, 1980 y 1983; Galería La Cúpula (Patronato de Bellas Artes), 1978. Galería el Attico, 1988. Como se puede notar, cada vez más espaciadas. Ahora entran en el recuento estas dos, Galería del Centro de Fundación G&T Continental y Hotel Casa Santo Domingo, 2018.

 

En las tres de la ENAP es importante hacer un paréntesis debido a lo inusual, en aquel momento, de una presentación femenina en su sala. Tanto la Escuela Nacional de Artes Plásticas como el Museo Nacional de Arte Moderno (MUNAM) estaban usualmente vedados a las obras realizadas por mujeres. Quizás en alguna colectiva, pero en una personal era algo que no se daba. Por ello, su presencia en dicho espacio debe ser tomada en cuenta como resultado de su excelencia pictórica.

 

En sus casi sesenta años de actividad artística, su obra se reúne para recordarnos lo importante que ha sido la pintura al aire libre en la formación de las nuevas generaciones de artistas. Para señalar que la pintura in situ, mientras tenga representantes como Ana María de Rademann, siempre va a mantenerse viva.

 

La exposición permanecerá abierta hasta el 13 de febrero, el ingreso es gratuito y se podrá visitar de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 16:00 hrs.

 

Luego la muestra se traslada a la Antigua Guatemala, a la Sala Marco Augusto Quiroa del Hotel Casa Santo Domingo en donde permanecerá del 24 de febrero al 1 de abril de 2018.

 

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